Cansada de intentar comprenderle, cansada de buscar estrategias, cansada de cambiar palabras, cansada de jugar a un juego que nunca entendió, cansada de que él nunca pensara en el peso de sus palabras, cansada de dar mucho y recibir muy poco, cansada de estar mucho para alguien que estaba poco, cansada de pensar en alguien que apenas si se acordaba de ella, cansada de mantenerse alerta... un día decidió bajar la guardia... y cuando bajó la guardia descubrió que él hacia rato había decidido por los dos... entonces bajó también los brazos... y plantó una bandera blanca que quizá él nunca la note...