¿Capricho por lo que no fue? ¿Bronca por tu cobardía? ¿Impotencia por tu altanería?

Necesitaba tus palabras mientras tus ojos me miraban para saber si era cierto el dolor de tu alma...
Intenté quererte y no lo aceptaste.
Intenté entenderte y jamás te mostraste.
No poder tenerte me hizo desearte y nunca entendiste lo que intentaba explicarte.
Sólo esperaba caminar a tu lado, conocerte y mostrarte mis peores ratos... Nunca escuchaste que era sólo eso... y que tampoco podía ofrecerte mas que mi mano.
Pero abusaste... abusaste de mi voluntad, abusaste de mi entrega, abusaste de mi paciencia...
Fuiste y viniste a tu antojo...
Cuando recordabas, tus palabras podían ser las más precisas... pero lo olvidabas a menudo... demasiado seguido... Y cuando quise recordarte que todavía ahí estaba...
De pronto explotaste y pude ver tu enojo infundado, tu ira encerrada...
Y allí estaba... otra vez mendigando cariño... siendo presa de locuras prestadas...
Quizá no te importe, quizá no lo sepas... pero intenté quererte y no lo aceptaste.
Es verdad que tu alma está cerrada, pero no es verdad que no puedas abrirla.
Hay tanto polvo ahí que preferís dejarla enjaulada... Porque pude ver el brillo en tus ojos, la emoción en tu pecho y el miedo en tus manos...
Yo sólo te ofrewcí un poquito de luz...