Are you my Mr. Big?

Hace unas semanas se estuvo hablando de ellas, cuatro mujeres que protagonizaron una serie increíble, con cuatro personalidades que el autor del libro en el que se basa, pensó cuidadosamente para que la mayoría de las mujeres puedan identificarse con alguna de ellas. Finalmente se estrenó en Argentina Sex and the City, la película!
Lo cierto es que como buena seguidora de la serie fui a verla y me encontré con montones de emociones... y no tengo vergüenza en decir que una película que a muchos puede resultarles frívola o superficial a mi me tocó los sentimientos.
Salí del cine con la cabeza llena de cosas, recuerdos de lágrimas que cayeron por él, recuerdos de risas con él (y también de él). Salí pensando en lo maravillosas que son mis amigas... en lo ingenuas que podemos ser las mujeres... y casi sin darme cuenta caí en la ingenuidad de creer que también él podría ser EL hombre...
¿Será que todas las mujeres tenemos un Mr. Big? Al menos, la mayoría de las mujeres que conozco tenemos una historia con un hombre que después de hacernos llorar, de dejarnos una y otra vez, aún sabiendo que al lado de ese hombre nuestra salud emocional corre serios riesgos, lo elegimos... elegimos olvidar todas las mentiras, las lágrimas, las otras mujeres que estuvieron en el medio, elegimos olvidar las humillaciones, las palabras que hirieron y dar nuevamente un salto al vacío.
La única respuesta que tengo a esa pregunta es que mis amigas siempre estuvieron ahí, siempre me dijeron: no lo hagas de nuevo y también me abrazaron cuando lloré desconsolada, otra vez. Mis amigas estuvieron para decirme "no te mientas otra vez" y también me ayudaron a planear estrategias de olvido, momentáneo...
Mis amigas también pasaron por las idas y venidas de su propio Mr. Big. Se ilusionaron al conocerlo, sabiendo que no es una persona que se compromete. Lo dejaron cuando creyeron que la situación estaba poniéndose peligrosa, pero lo volvieron a llamar cuando se dieron cuenta que lo extrañaban. Volvieron a ilusionarse cuando las cosas parecían ponerse interesantes, y esa vez ya era tarde para salir de la relación, entonces, su propio Mr. Big las dejaba a ellas, como me dejaba a mí, para irse con otra... Ellas también volvieron aún sabiendo que nuevamente se irían. Como yo. Ellas también tuvieron otras historias, y cuando creían que lo estaban olvidando su propio Mr. Big volvía, para recordarles que no se había ido a ninguna parte. Mis amigas también lloraron desconsoladas cuando creían que esa, la décima octava vez que las dejaba, era la definitiva, con la esperanza de que otra vez volvería. Y así fue, Mr. Big volvió y el la historia volvía a comenzar, con la firme convicción de que esta vez las cosas serían diferentes porque él por fin había entendido... Para que? para terminar destrozada... otra vez...
Y qué pasa hoy? ahí estamos, cada una con su Mr. Big, esperando algo más... algo que quizá nunca llegue, pero ahí estamos...
Y me pregunto si será que vos sos mi Mr. Big, si todavía tendré que esperar mucho más, si tendré que esperar por dos divorcios, 10 años más, muchas lágrimas y una última desilusión que me devaste...
Y la única respuesta que encuentro es que no importa lo que pase, porque ellas, mis amigas van a estar ahí, para decirme muchas veces más que no vuelva a saltar, para dejarme llorar hasta que crea que ya no quedan más lágrimas y para volver a hacerme reír.