El dificil pero gratificante proceso de ordenar

Poner en orden… siempre es bueno ordenar, ordenar libros, papeles, cuentas, ropa, el placard, el cuarto, la cocina, el baño… las ideas… los recuerdos…
El problema es que a veces confundimos “ordenar” con “ver ordenado”… Podemos ver ordenada la habitación y abrir la puerta del ropero y que se caiga todo, podemos ver ordenada una cocina y no encontrar nada…
Simplemente porque para ordenar hay que saber dónde va cada cosa, dónde va cada idea, dónde ubicar cada recuerdo.
Por lo tanto, poner en orden es mucho más que hacer que se vea ordenado. Porque si ponemos más a mano las cosas que menos usamos, nos impide ver las cosas que realmente necesitamos.
Habiendo tomado semejante decisión estamos en condiciones de guardar, archivar y porqué no tirar, dar o vender esas cosas que ya no queremos tener con nosotros.
Luego de decidir cuáles son esas cosas que más necesitamos es necesario decidir cuál será el lugar que les daremos para que cada vez que necesitemos buscar algo no nos sea tan difícil.
Por último, hay que saber dónde queremos encontrar cada cosa, qué tiene que estar más al alcance y qué tiene que quedar más atrás con qué queremos encontrarnos primero, qué queremos que quede más guardado, qué queremos guardar tan adentro que nos cuente encontrar, esas cosas que no nos sirven, pero que tampoco estamos en condiciones de deshacernos de eso.
Entonces, repasando:
Primer paso: Establecer prioridades, ¿qué quiero / necesito y que no quiero tener más?
Segundo paso: ¿dónde quiero ver las cosas?
Tercer paso: ubico las cosas según lo anteriormente establecido.
Los recuerdos tienen que estar en el pasado, porque si los tenemos todos el tiempo entre nosotros nos impiden seguir descubriendo el mundo. Pero tampoco podemos pretender deshacernos de ellos porque todas las experiencias que vivimos, todas las personas que nos hicieron felices, que nos hicieron llorar, que nos enojaron, que nos humillaron, que nos pusieron trabas, que nos facilitaron el camino… todas esas cosas son las que nos hacer ser quien hoy somos. Entonces, tienen que estar en nuestro fichero de recuerdos dándonos el apoyo y recordándonos el aprendizaje para poder seguir caminando, aprendiendo y sumando fichas…
Si una de esas fichas no está en el lugar adecuado, las otras no pueden estar correctamente ubicadas.
En tu biblioteca, cuando falta un libro los otros no están bien verticales… porque les falta un apoyo! Lo mismo pasa con tu fichero de recuerdos. Y con el mío también!
Por eso, hoy decidí ponerlo en mi pasado, ordenarlo en el lugar correcto y quedarme sólo con los buenos momentos, y con el aprendizaje de los malos. Hoy veo todo lo que hay delante de mío, y siento el apoyo de lo aprendido hasta ahora. Y ¿sabes qué descubrí? Que no eran tantos los buenos momentos y que no existía nada prometedor en un futuro juntos…
Establecí prioridades, decidí que no te necesito para ser feliz.
Decidí que no quiero que tu recuerdo interfieras mi vista hacia el futuro.